NOSOTR@SPropuesta
  • Ver además:
  • Educación
  • Democratización
  • Trabajo
  • Descentralización
  • Educación
    Existe una contradicción entre la sociedad que los ciudadanos anhelan y la que cotidianamente se construye en las aulas de Chile. Eso no es casualidad. Tampoco es un defecto técnico fácil de remediar. Es el resultado de entender la educación como un bien de consumo entregado a la competencia del mercado educativo.

    ¿Resultado? Aguda desigualdad social, ausencia de derechos y garantías estatales precarias.

    Dado el carácter subsidiario del Estado —impuesto durante la dictadura y vigente hasta hoy—, la educación no se concibe como derecho social universal. Las personas acceden a ella en virtud de su situación económica: los que pueden pagar $1 con los que pueden pagar $1; los que pueden pagar $100 con los que pueden pagar $100. Nada de mezclarse o integrarse. Incluso más, la educación a menudo presenta estas diferencias sociales como mérito académico.

    La frustración de la promesa incumplida de la educación (como herramienta de ascenso social mediante el mérito y el esfuerzo) ha generado inseguridad en cada persona y familia.

    Así pensada, la educación debe satisfacer con excelencia la formación de habilidades y destrezas en los individuos. Sin embargo, debe organizarla para la realización de fines que le son irrenunciables: la integración de la sociedad, la formación de ciudadanos libres, solidarios y autónomos; el desarrollo de valores y experiencias comunes –aquellas que nos permiten comunicarnos y crear–; y promover relaciones sociales que garanticen la mayor consideración y respeto por la dignidad moral de las personas.

    Lo técnico ha de ser un vehículo de concreción de los principios que la sociedad defina, y no al revés. Por lo mismo, el saber experto —fundamental en cualquier actividad social— debe ponerse a disposición de los consensos políticos emanados de la sociedad, sin suplantarlos. Esta es la visión que impulsaremos, sea desde la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados o desde la calle.

    En un esfuerzo por avanzar en esta discusión, hemos elaborado, junto a una amplia gama de actores, este Compromiso por la Educación. Los invitamos a leerlo y sumarse a la conversación.

    Algunos links recomendados:
    - Proyectos de fin al lucro, a la selección y al copago: Un análisis crítico con espíritu constructivo
    - Compromiso por una nueva educación
    - ¿Qué entendemos por derecho social de la educación?
    - La reforma de Eyzaguirre y la profesión docente: ¿continuidad o cambio? (p. 27)
  • Democratización
    La forma de desarrollo en nuestro país le ha dado cada vez menos importancia a los espacios y derechos de responsabilidad colectiva, promoviendo la acción individual en el mercado como medio para alcanzar el bienestar. Primero fueron privatizadas las empresas del Estado, las que mayor innovación y desarrollo han aportado a la economía nacional. Luego, nuestros derechos, asegurando con cada uno de ellos, un nuevo nicho de negocios para un puñado de empresarios.

    En este país la opinión de todos no vale lo mismo. A la hora de decidir sobre nuestros destinos, el afán de lucro pesa más que las voluntades de cambio de millones de chilenos.

    Para avanzar hacia una plena democratización de Chile, no basta con votar o con elegir a los candidatos de un lado para castigar a los del otro. La democracia política sin democracia social simplemente no es real.

    El Chile del siglo XXI no puede construirse sobre el mito de una nación única de personas iguales. No somos todos iguales, ni tampoco queremos serlo. La diversidad de naciones, etnias, orientaciones sexuales y credos, es parte de la riqueza del país.

    En cambio, hemos sido concebidos como consumidores. Nuestras vidas están marcadas, desde el nacimiento hasta la muerte, por el poder del bolsillo y, para muchos, por la incertidumbre. Si queremos una sociedad democrática, es la sociedad la que debe velar por la existencia de derechos fundamentales para todas y todos, independiente de su condición económica.

    Para conquistar una plena democracia, necesitamos tener soberanía sobre nuestras vidas.
    - Saber que al momento de enfermar tendremos una atención médica oportuna y de calidad, porque es lo mínimo que un país puede brindar a sus ciudadanos.
    - Seguridad de que nuestros hijos podrán acceder a la mejor educación y desarrollar al máximo sus capacidades porque así es como una sociedad puede superarse.
    - Dignidad y protección en el trabajo, sin discriminaciones por género ni edad y con la posibilidad de organizarnos y defender nuestros derechos.
    - Tranquilidad de que al llegar a viejos, todos podremos disfrutar de la recompensa de una vida de esfuerzos y contribución a la vida en común.

    Lectura recomendada:
    - Derogación del DFL2 que obstaculizaba la participación estudiantil
  • Trabajo
    Con el tiempo algo ha cambiado y algo sigue igual en el mundo del trabajo. El desempleo ha llegado a números tan bajos como los que no se veían desde antes de la crisis asiática; ha crecido sostenidamente el trabajo asalariado; la CUT, la ANEF y la sindicalización en general parecieran haber perdido relevancia producto de una serie de “modernizaciones” que habría dado más dinamismo y flexibilidad a la economía. Sin embargo, los motivos por los cuales organizarse en el mundo laboral mantienen absoluta vigencia.

    Y es que esa modernización que ha hecho crecer a los asalariados y aparecer a los trabajadores por cuenta propia, ha ido acompañada de una constante disminución de “empleadores”. El crecimiento del empleo ha sido a costa de la la calidad, es decir, sólo ha sido posible precarizando el trabajo y llenándolo de incertidumbre, mientras que los empresarios se concentran por arriba y se fragmentan por abajo.

    Esto quiere decir que la fisonomía completa del trabajo ha cambiado en nuestro país. La reducción del estado y la concentración empresarial en áreas bien definidas de la economía han acotado y dotado de nuevas formas a los trabajadores y trabajadoras. Abunda el retail, el subcontrato, los profesores taxi. Y este sistema ya tiene identificados los modos de mantener sin posibilidad de articulación a sus trabajadores, pero bien amarradas a las empresas. Lo hemos visto en el multi RUT y en vías para extraer lucro de las universidades privadas.

    Una sociedad podrá llamarse democrática cuando sus ciudadanos puedan organizarse libremente. Una nueva sindicalización que atienda a los problemas del trabajo en la forma en los que se presentan hoy nos resulta fundamental para construir la democracia que queremos, esa será la pieza fundamental de nuestra participación en la Comisión de Trabajo de la cámara para poder conquistar finalmente la dignidad de nuestr@s trabajador@s.

    Algunos links recomendados:
    - Intervención en la Cámara por proyecto del Multirut
    - Intervención en la Comisión de Trabajo de la Cámara por proyecto de reforma laboral
    - Intervención en la Comisión de Trabajo de Giorgio Boccardo por el proyecto de reforma laboral
  • Descentralización
    Vivimos en un país centralista. Toda la riqueza y diversidad que nos es propia, se estrecha social, cultural, económica y políticamente para que prime el centro. En este esquema no caben las periferias, no caben las etnias, no cabe la diversidad sexual, no caben las regiones, las universidades regionales, en definitiva, no cabe la autonomía.

    Con este espíritu estamos participando de la Comisión de Zonas Extremas de la cámara de Diputados, en la que propondremos:
    - Elección directa del Intendente regional y gobernadores provinciales.
    - Mecanismos que introduzcan la posibilidad de revocar el mandato de autoridades regionales (incluyendo parlamentarios).
    - Participación ciudadana en la definición de gasto del Fondo de Desarrollo Regional.
    - Fomentar la innovación y el desarrollo enfocado a la capacitación y empoderamiento de los trabajadores, fundamentales para fortalecer el crecimiento de la región, tanto económica como culturalmente.

    En este sentido, también trabajaremos por:
    - Fortalecer la agricultura y ganadería regional, a través apoyo económico a pymes, capacitación de rendimiento y responsabilidad con el entorno.
    - Poner fin a las licitaciones del salmón e impedir explotación industrial del primer metro en huirales y los bancos de sardinas, fundamentales para la biodiversidad de recursos y el ecoturismo. Creemos que aquellos proyectos que por presiones empresariales extranjeras o nacionales estén por explotar nuestros recursos, deben ser discutidos y aprobados por nosotros mismos.
    - Potenciar la región como un territorio limpio, para esto la creación y conservación de parques nacionales y reservas de la biósfera son fundamentales. Impulsar proyectos que digan relación con la fiscalización de dichos espacios, cuestión inexistente hasta el momento.

    Lectura recomendada:
    - Diálogos territoriales (Fundación Decide)